-Louisse, ¿qué haces?
-Aquí escribiendo... En el blog
-¿No deberías estar estudiando?
-Si...
-Y sin embargo estás ahí sentada, sin parar de teclear. ¿Tú no decías que ibas a por el diez, para superarte, a lo máximo?
-Ya... Pero es que...
-Cada cosa requiere un sacrificio
-Pero si no sé memorizar que quieres que haga, ya me canso, lo odio
-No vas a conseguir nada con esa actitud. Y aunque yo sea tu conciencia, puedes decidir si hacerme caso o no. Y no lo haces. Si lo hicieras, no estarías escribiendo en el teclado de este ordenador lo que te estoy diciendo ahora mismo en forma de diálogo, te levantarias, y te irias a estudiar, que tienes tres temas, son las once y todabía no has empezado. ¿Te parece muy bonito?
-...
-No tienes constancia ni voluntad. Eres una ni-ni. Una inútil, lo sabes, sabes cuál es el problema y cómo solucionarlo, puedes ser la mejor de la clase, la mejor en lo que te propongas, y no lo haces por pereza.
Oh la pereza, que pecado tan malo. Maldito Belfegor.
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